lunes, febrero 18, 2008

Añoranza I.

Cuando me pongo a pensar en los inicios de nuestra democracia, siento mucha añoranza. Recuerdo con especial nostalgia aquella época en la que nuestros políticos eran capaces de entenderse, de renunciar a determinadas cuestiones para llegar al "Consenso". Fueron tiempos complejos paro también maravillosos. Existía algo que quizás hoy se haya perdido: la necesidad de encontrar el espacio para la convivencia en paz de todos. Y así se pusieron manos a la obra de la construcción de lo que hoy tenemos. Personas como Fraga, Carrillo, Roca, Guerra, Cisneros, Herrero, Suarez, Rodiguez Sahagún, Gutierrez Mellado, González, Soletura, Pujol, Tarradellas, Juan Carlos y otros muchos más, que demostraron como se hace política con mayúsculas. La sociedad española tiene una deuda historica con todos ellos. Las generaciones actuales y futuras deben conocer esta parte de nuestra historia. Una historia hecha entre todos, sin exclusiones, sin imposiciones de unos sobre los otros, con respeto a la opinión de cada uno, que puede y debe seguir expresandose en libertad y sin coacciones. Respecto que debe presidir los actos y manifestaciones de los actuales políticos. No puede ni debe instalarse la máxima de todo vale para mantenerse o conseguir el poder. No se debe llevar a la ciudadanía al terreno de la crispación que hace tiempo se ha instalado en el ámbito político. Quizás el futuro esté en todos aquelos que no se sienten atados a ningún partido y por ello escuchan sus mensajes, los analizan y extraen sus propias conclusiones, sin dejarse llevar por lo que cuentan algunos líderes de papel couché.

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